The Jesuit Ruins 

Ruins of San Ignacio , Loreto , Santa Ana  and Santa María .

Visit the roads to an adventures tour ...

Argentina for tourists .

The Iguazú Falls , the tourists sanctuary in South America.

Misiones Jesuítico Guaraníes – Patrimonio de la Humanidad – World Heritage

Por la tierra misionera en el norte de Argentina corre un río de mitos y leyendas que hacen de Misiones una provincia distinta y maravillosa, donde lo mágico compite con ventajas sobre cualquier otra realidad, confundiéndose en la vida diaria hasta un grado desconocido en otros lugares.

Desde siempre, la zona de la actual provincia tuvo como habitantes a los guaraníes, que eran agricultores, ceramistas, músicos y hábiles navegantes. De hábitos semi-sedentarios, buscaban establecerse cerca de un río, donde sectorizaban las áreas para la caza y las tierras para cultivos, que despejaban de árboles y malezas (rozado). Cuando la tierra disminuía su rendimiento, se mudaban a otro sitio. Las viviendas, hechas con tronco, madera y paja, eran multifamiliares y se construían entre cuatro y ocho por aldea. Utilizaban armas como la macana, flechas con puntas de madera, asta, hueso o espinas de pescados. El orden social era patriarcal y aristocrático, los mboyá (plebe) y los tubichá (caciques) conformaban estratos, aunque no castas. La familia era poligámica, especialmente en la clase alta, no tolerándose el adulterio en la mujer. Creían en un Dios creador, a quien llamaban Tupá, también en la inmortalidad del alma y en los demonios errantes o "Añaes". No tenían ídolos ni sacrificios religiosos, pero sí hechiceros o chamanes, que celebraban una diversidad de prácticas mágicas. Entre los años 1609 y 1767, el territorio que ocupa actualmente la Provincia de Misiones, Norte de Corrientes, Sur-Este de la República del Paraguay y Sur-Oeste de la República Federativa del Brasil fue escenario de una experiencia sociocultural sin comparación en el mundo: Las Reducciones Jesuíticas de los Guaraníes. Llegaron los sacerdotes de la Compañía de Jesús y lograron por medio de la cruz lo que los españoles civiles y encomenderos no habían logrado por medio de la espada: agrupar y trabajar con los guaraníes. Aprendieron a hablar su lengua, conocieron sus costumbres y forma de vida y mantuvieron el orden social existente; cada reducción tenía entre 20 y 50 cacicazgos, y participaban en cabildos. Se organizaron así 30 pueblos, con una población total de más de 100.000 aborígenes.

Abandonadas a su suerte, en 1767, y destruidas por las invasiones portuguesas y paraguayas entre 1816 y 1819, además del saqueo que sufrió a principio del Siglo XX, durante el de las asentamiento primeras corrientes de inmigrantes que llegaron a la provincia, de las reducciones quedó el ejemplo de una experiencia civilizadora inédita en todo el mundo, la riqueza arqueológica de sus ruinas y vestigios, la expresión urbanística del trazado de los pueblos, la historia contada en museos, centros de cultura y universidades; la toponimia vigente aún en el paisaje; restos, hechos y vivencias que integrados al espacio actual del MERCOSUR forman el Circuito Internacional de las Misiones jesuíticas.

Desde mediados del siglo XVI y por casi cien años, las reducciones Jesuítico Guaraníes se consolidaron y expandieron gracias a un crecimiento demográfico que superó el rigor de epidemias y movilizaciones militares. Llegaron así, de 28.714 habitantes en 1647, a los 141.182 en el año 1732.

Hacia 1768, los 30 pueblos contenían una población cercana a las 90 mil personas, para después descender a los niveles mínimos en la primera década del Siglo XIX, cuando también comenzó su extinción.

Visita aquí a las Ruínas Jesuíticas de San Ignacio , Loreto , Santa María y San Javier

Todos trabajaban en las reducciones ( ver ilustraciones arriba ubicadas en las paredes de una de las ruínas ). Las tierras de labranza se dividían en Abá-mbaé (cosas del hombre) y Tupá- mbaé (cosas de Dios). Lo que produce la primera era para el guaraní y su familia; y con la segunda, sostenían el cotiguazú (casa de las mujeres solas), gastos de la iglesia, educación y demás expresiones de la cultura. A pesar de esta  diferenciación, el trabajo siempre fue comunitario. Los trabajos rurales los hacían los hombres, quienes además realizaban tareas de carpintería, herrería, maestros de oficio, y distintas clases de arte y artesanías, mientras que las mujeres cuidaban a los niños, cocinaban, hilaban, tejían, entre otras tareas domésticas. Tanto hombres como mujeres participaban de actividades artísticas y religiosas, que eran de significativa importancia en las reducciones.

La arquitectura, principalmente en las iglesias, corresponde al barroco colonial o americano. El trazado urbano era similar en casi todas las reducciones. La estructura partía de un centro que era la plaza, en el cual sobresalía la iglesia, que se complementaba con la residencia de los padres, colegio y talleres, de un lado, y el cotiguazú y cementerio del otro. Las viviendas y el cabildo se ubicaban a los laterales de la plaza, y luego las tierras de cultivos y labranzas. Con la llegada de los españoles a América comenzó un proceso que produjo grandes cambios, mestizaje, endoculturación y adoctrinamiento en lo espiritual, fueron el resultado de una suerte de integración de dos culturas. Con excesos y errores, pero con denodados esfuerzos y sacrificios, los sacerdotes de la Compañía de Jesús fundaron 30 pueblos: 7 en Brasil, 8 en Paraguay y 15 en Argentina de los cuales 11 estaban en el territorio misionero. Actualmente 6 de las antiguas reducciones conforman el Circuito Internacional de las Misiones constituyendo el nuevo destino y uno de los mayores atractivos turísticos de la región. Una propuesta excelente para un viaje alucinante por las raíces de América

Ruínas de las misiones Jesuíticas de San Ignacio - Prov. de Misiones - Argentina 
Mapa detallado de la ubicación de las ruínas en la Provincia de Misiones en el norte de Argentina , entre los ríos Paraná y Uruguay .
Lugares donde los restos de una increíble aventura humana viven y palpitan . 

San Ignacio, Santa Ana y Santa Maria son algunos de los testimonios de 30 pueblos diferentes de la Compañía de Jesus . Cada piedra describe el espíritu de una profunda unión de culturas que asombra al mundo .