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barbas, pues eran casi lampiños. Su rostro presenta nariz
ancha1 fosas nasales muy abiertas, pómulos pronunciados y
boca grande con gruesos labios. Sus ojos semicerrados en el
extremo exterior dan la impresión de ser inclinados hacia
arriba. El color de su piel es bronceado, casi moreno-oliva,
de cuerpo más bien robusto y gruesas piernas. En estos individuos
cuya altura varía entre 1,68 y 1,70 m. de altura -siendo las
mujeres mucho más bajas- no se observa gordura excesiva.
En cuanto a
su índole de carácter, el toba es por lo general apático y
retraído; casi nunca se lo ve sonreír. Siempre fue buen rastreador,
buen cazador y mejor jinete
Cuando vivían en el interior de los bosques estos aborígenes
se alimentaban de frutos silvestres y de los productos obtenidos
de la caza y de la pesca. El sistema de caza menor que utilizaban
los tobas era con algunas variantes aquel que dio su nombre
a toda la región, veamos cuál son tales variantes: buscaban
los naturales un paraje adecuado, donde sabían que había variedad
de animales. Efectuaban un círculo, que variaba de dimensión
según la zona;
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