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Los abipones, otra de las parcialidades que formaron la nación toba, tuvieron múltiples relaciones con el grupo toba propiamente dicho. Tales relaciones (demostradas, p. ej., con alianzas defensivas contra los españoles ) se debieron a la extensión cubierta por esta parcialidad1 ya que coincidía en parte con el territorio ocupado por los tobas. En efecto, los abipones tuvieron su asiento prehispánico en la región sureste de la actual provincia del Chaco; más tarde, fueron emigrando sucesivamente a las provincias de Santiago del Estero, Santa Fe y Corrientes. Según algunos autores, en la actualidad habitan -con el nombre de "collages"- el sureste de Formosa. Los sucesivos cambios de ambiente de los abipones (de acuerdo a las migraciones mencionadas) hicieron qué durante dos siglos fueran el azote de las poblaciones santafesinas y correntinas; en estas ocasiones debieron recurrir a la ayuda de tobas y mocobíes. Muchos datos de la vida abipona se conocen merced a la obra "De Abiponibus", del misionero alemán Martín Dobrizhotter; este sacerdote actuó en el Chaco entre 1749 y 1767, dejando más de cien escritos dedicados a la flora de la región, en especial la medicinal y alimenticia. Un continuador de su obre, R. P. Vicente Olcina, trabajó también con los abipones; dedicó sus esfuerzos al estudio y observación de la flora, fauna y suelo chaqueños. La obra capital para el conocimiento de los abipones, ya citada, pudo ser redactada por Dobrizhoffer después de muchos años de constante trato con los naturales.
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