Recorrido por las raíces de América : las ruinas de Santa Ana , Loreto y San Ignacio son testimonio de lo que fueron los treinta pueblos de las Misiones Jesuíticas Guaraníes . 

La vida de las 30 misiones.

Los Guaraníes en su estado Natural

Evidentemente el protagonista más importante de la experiencia de las misiones, lo constituyó el Guaraní.

Esta raza estaba conformada por hombres de mediana estatura, complexión robusta, cabeza grande, rostro largo y ovalado, ojos pequeños y vivos, nariz levemente achatada, dentadura fuerte y una tez bronceada, "como lo describe Arnoldo Bruxel en su obra "Los Treinta Pueblos Guaraníes".

Una de las características del pueblo Guaraní fue su seminomadismo que respondía a una necesidad económica o a la búsqueda constante en la selva de las tierras para el cultivo, también para la pesca y caza; esto a su vez enraizaba una de las creencias místicas mas fuerte: la búsqueda de la tierra "sin mal", el lugar donde nunca se acabarían los alimentos.

La quema o la "rosa" de la selva era utilizada por las tribus para cumplir con su cometido.

El aspecto social de este pueblo se manifestaba por medio de una marcada vida en comunidad, como por ejemplo sus viviendas, chozas comunitarias llamadas Tapy o maloca; donde la costumbre de la poligamia era practicada principalmente por los caciques, no por una mera cuestión sexual, sino por la importancia que revestía para los jefes las mujeres y los rasgos de parentesco posteriores, por ejemplo los cuñados o "Tobaya".

Los guaranies ocuparon un vasto territorio que comprendía el sur de la actual República del Brasil, Paraguay y litoral Argentino: lo que nos da la pauta de la grandeza de esta “Nación Guaraní” .

La Compañía de Jesús

Fue fundada en 1534 por Iñigo López de Recalde (San Ignacio de Loyola) y aprobada por Paulo III en 1540.

Era una organización internacional que tenía carácter vertical, cuya máxima autoridad era el General.

Este, elegía a los distintos provinciales; quienes estaban al frente de las diferentes provincias del mundo. En escala descendente figuraba el superior de las misiones, que eran una especie de lugartenientes del provincial. A mediados del siglo XVI, llegaron los primeros jesuitas a Sudamérica, radicándose en Perú y Brasil (actual).

Desde el Perú llega el padre Diego Torres, creando en Asunción (Paraguay actual ) la provincia Jesuítica del Paraguay en 1607, que abarcaba los territorios de Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia, parte de Brasil y Paraguay, cuyo provincial tenia su sede en Córdoba (Argentina ).

Los pueblos Jesuíticos Guaraníes

Los primeros misioneros remontaron el Paraná, llegando hasta la región del guayrá (1610 - 1630) consiguieron formar doce pueblos. Simultáneamente otros Jesuitas, crearon en la región del Paraná - comprendido por los ríos Paraná, Paraguay y Tebicuary (actual Paraguay) - otros pueblos que serán completados por las fundaciones del Itatín (al norte de Asunción) y del Tapé (en el estado de Río Grande do Sul, Brasil).

Siendo éstos arrasados por los bandeirantes Portugueses y encomenderos Españoles, quienes capturaban a los Guaraníes para comercializarlos como esclavos. Por esta razón los pueblos del Guayrá reunidos en un éxodo de más de 12.00 almas y conducidos por Antonio Ruiz de Montoya, llegan juntamente con los del Itatín y Tapé entre los marcos de los ríos Uruguay y Paraná en busca de refugio.

Comienza así una segunda etapa (1647 - 1750) en la que la mayoría de los pueblos sufren refundaciones y varios emplazamientos. A partir de aquí las misiones inician una consolidación en todos los aspectos. El mapa nos muestra la ubicación definitiva y la cantidad de pueblos desarrollados.

Las treinta misiones guaraniticas

Organización Civil

El vasto territorio que comprendían los treinta pueblos dependía administrativamente del superior residente en Candelaria ( dentro de actual provincia de Misiones Argentina ) y este a su vez del provincial; cuyo asiento era Córdoba, el que a su vez recibía órdenes del General teniendo sede en Roma.

Los Jesuitas aprovecharon el liderazgo natural de los caciques sobre sus tribus, así es, que cada pueblo estaba dirigida por dos o tres sacerdotes los que se apoyaban en el cabildo, constituidos por los caciques (jefes) que desempeñaban los cargos que están detallados en el siguiente cronograma:

Estas autoridades se renovaban anualmente, salvo el corregidor que ocupaba un cargo de carácter vitalicio.

Aspecto Social

Cada grupo familiar de Guaraníes, estaba constituido generalmente por cuatro o cinco miembros, los dos padres y dos o tres hijos, era de carácter patriarcal. Los varones se dedicaban al cultivo, al trabajo en los talleres, etc. mientras que las mujeres además de hacer las tareas domésticas, trabajaban en sus telares para confeccionar sus vestimentas. Los niños concurrían al colegio o a los talleres para aprender distintos oficios.

En la plaza principal se celebraban todas las festividades religiosas como Corpus Christi; el día del patrono del pueblo, navidad - todos estos con gran pompa y solemnidad . También los casamientos representaban un hecho de mucha trascendencia, puesto que eran semestrales, dando lugar a la agrupación de 60, 70 o más parejas dispuestas a unirse en matrimonio, en tal ocasión el pueblo se vestía de gala. Con la llegada de una autoridad Jesuita, se iniciaba el festejo: el tradicional desfile de tropas, representaciones teatrales, coros de niños, etc.

Aspecto Económico

Toda la organización Civil de estos complejos urbanos se apoyaban en una economía sólida, que los Jesuitas concibieron, teniendo como objetivos, la autosuficiencia, la complementariedad en la relación interurbana y la producción de excedentes, con fines comerciales.

El Guaraní recibía al casarse, una parcela llamada abambaé (propiedad del hombre) en la que sembraba y destinaba a los suyos. La otra llamada Tupambaé (propiedad de Dios) que era la propiedad comunal. El Tapam baé pertenecía a los yerbales, estancias, al trabajo artesanal, a la construcción, ornamentación de los templos, etc, Las naturales condiciones del suelo y el clima, hizo que prosperara mejor el ganado (vacuno principalmente) como la estancia de Yapeyú; que para 1768 llegó a un total de 656. 333 cabezas.

Por otra parte la yerba mate fue de amplio consumo interno y el principal elemento o producto de exportación. Esto nos hace suponer una red de circulación, representada principalmente por los ríos.

La necesidad de practicar el comercio estaba vinculada al tributo, que era común a todo el sistema de producción colonial, y como complementos obras de arte, manufactura de cuero, maderas y lienzo, elaboraban cera y miel y cultivaban maíz, mandioca, batata, además del algodón, azúcar y tabaco. Los excedentes de producción se llevaban a un centro nodal, que era Candelaria, para después ser destinados a Santa Fé (Argentina ), Buenos Aires (Argentina ) y también al Alto Perú.

Aspecto Cultural

Como se menciono arriba , una vez asentados los pueblos Jesuíticos - Guaraníes definitivamente, apuntaron hacia un desarrollo en todos los órdenes, en esta faz tuvieron una identificación particular, donde se fusionó parte de la cultura Guaraní con la occidental que portaban los Jesuitas. Así por ejemplo en los colegios se enseñaban ambas lenguas, se utilizó el conocimiento de los aborígenes sobre las propiedades curativas de algunas hiervas medicinales; en los pórticos barrocos se trabajaban plantas autóctonas. Entre los aportes tecnológicos se encuentran la creación de una imprenta (síntesis del hierro de rocas eruptivas).

Talleres de instrumentos musicales, tuvieron además un Observatorio Astronómico levantado por el Padre Buenaventura Suarez, que entre 1703 - 1739 construyó solo con sus aborígenes varios aparatos, entre ellos Telescopios, un péndulo astronómico y un cuadrante con los grados divididos de minuto en minuto, componiendo así su “lunario" en la reducción de San Cosme y Damian.

La Educación y la Imprenta

El plan de estudio aplicado en los colegios jesuíticos de todo el mundo era el “Ratio Studiorum", con lo que se pudo comprobar que los niños aprendían más en seis meses que otros en dos años. En los colegios se enseñaban lectura, escritura, nociones de religión, urbanidad, nociones de aritmética, música y canto.

Otro aporte importante fue convertir la lengua hablada en lenguaje escrito.

Con respecto a la imprenta: fue fundada en Nuestra Señora de Loreto ( Argentina ) en el año 1700 y confeccionada localmente, eran de carácter itinerante, situándolos en Santa María la Mayor y San Javier.

Entre las obras ilustradas merecen especial mención "La diferencia entre lo Temporal y lo Eterno" y el "Martirológico Romano" que fue el primer libro impreso en 1705 y traducidos al guaraní.

La Música

A fines del siglo XVII, cada pueblo misionero tenía cantores é instrumentistas, porque se había cuidado su inserción en el sistema implantado: primero en el oficio diario de la misa, después, en la escuela y en los talleres para la construcción de diferentes instrumentos. En sucesivas embajadas visitaron Montevideo, Buenos Aires, Santa Fé y Asunción.

La Arquitectura en las Misiones

La evolución arquitectónica acompañó la fase de su desarrollo urbanístico. Se pueden distinguir tres etapas: La primera o fundacional, desde 1609 hasta el repliegue y reasentamiento en 1641, usándose troncos y ramas de madera, barro crudo amasado con fibras vegetales, en los cerramientos y pajas en los techos. La segunda que va desde la mitad del siglo XVII con la renovación de los grandes arquitectos hasta el fin del mismo siglo, donde se utilizaron ladrillos, tejas y baldosas.

Por último, desde comienzos del siglo XVIII hasta la expulsión de los jesuitas en 1768 como material más destacado se encontraba la piedra de asperón rojo.

De las tres etapas descriptas sucintamente, la primera fue totalmente provisoria, la segunda es la misionera por excelencia (como ejemplo podemos citar a la reducción de San Ignacio Guazú), mientras que la última etapa en importancia y en magnificencia, es la arquitectura europea como las que se pueden ver en San Miguel (Brasil) y Trinidad (Paraguay). En esta tercera fase, sus máximos representantes fueron Brasanelli y Petagrassa.

La escultura: fue sin duda alguna, una de las manifestaciones más resaltantes en la vida de los pueblos de las misiones, puesto que los Guaraníes han expresado sus más profundos sentimientos en materiales de maderas, piedra y otros objetos, aunque los prototipos sean de la temática occidental cristiana, es imposible confundir una escultura de las misiones con una procedente de cualquier país europeo.

Defensa Militar

Ya hemos señalado que las arremetidas por parte de las bandeiras paulistas, ocasionaron la pérdida de miles de vidas y bienes aborígenes. A instancia de esto, el Padre Antonio Ruiz de Montoya viaja a Europa para adquirir la licencia del uso de armas de fuego y la formación de milicias guaraníes.

Como respuesta a esta petición, una Real Cédula de 1640. autoriza la misma y en Semana Santa de 1641 fue derrotada una bandeira poderosa en la batalla de "Mboreré" sobre el río Uruguay.

Otras incursiones rechazadas fueron en 1647,1651,1656 y cabe señalar la guerra desatada a raíz del tratado de permutas en 1750 por la Colonia del Sacramento, ubicada al norte del Río de la Plata, frente a Buenos Aires, fundada por los lusitanos hacia fines del siglo XVII, dicho tratado consistía en que los Portugueses debían abandonar definitivamente la colonia y a cambio se les cedía la región oriental donde se hallaban siete pueblos de las misiones (actual estado Río Grande do Sul, Brasil).

Esto produjo la reacción de los Guaraníes y como consecuencia se originó la llamada "Gran Guerra Guaranítica" donde lucharon contra una coalición luso-española (entre 1750-1756).

Expulsión de los Jesuitas

Mencionamos arriba el "Tratado de Permutas" donde los Portugueses hábilmente se habían apoderado de una extensa región con comunicación al Atlántico y la reacción de los Guaraníes por la defensa de sus posesiones en los siete pueblos orientales, cuyo resultado fue la expulsión de los Jesuitas de los dominios portugueses, en el año 1757, siete años después. Mas tarde sacerdotes de la misma compañía corren igual suerte, pero esta vez, de los territorios franceses y finalmente Carlos III, rey de la Corona Española, perteneciente a la familia Borbónica, por Real Cédula del 27 de febrero de 1767 firma la expulsión de los Jesuitas de España y de todos sus dominios del mundo, cuya ejecución fue hecha por Bucarelli, por ese entonces gobernador de Buenos Aires (Agosto 1768).

Sin ser compulsivo los Jesuitas y Guaraníes acataron pacíficamente dicha ejecución, para resignar sus destinos y el de los treinta pueblos.

Los esclavistas formaron una fuerte corriente de oposición a partir de la creación de la provincia Jesuítica del Paraguay, puesto que se vieron imposibilitados de “cazar" manos de obra sin costo alguno, ya que la gran mayoría de los Guaraníes se habían incorporados a los sistemas de pueblos impulsados por los Padres Jesuitas.

Decadencia y Destrucción de los Pueblos

Realizada la expulsión, el gobierno español trató de conservar el sistema en las reducciones, nombrando civiles para administrarlos y encargando de los asuntos religiosos a las comunidades franciscanas, dominicanas, mercedaria.

Estos no conocían las costumbres de los Guaraníes, no entendían su lengua, no tenían concepto alguno de esa organización peculiar y el primer error fue querer civilizarlos a la manera europea.

Esta situación provocó la migración de algunos aborígenes a la selva y otros a Buenos Aires o centros de poblados españoles donde hacían uso de sus conocimientos artísticos ú otras habilidades que habían aprendido en los pueblos. Por lo tanto, hubo una rápida disminución de la población y consecuentemente decayeron las producciones, tanto por la escasa mano de obra y la indiscriminada explotación de los yerbatales y ganados.

Ceballos había reconquistado para la Corona Española en 1763 los pueblos cedidos a Portugal por el tratado de Permutas, pero hacia el año 1800 los portugueses recuperan a la antigua Reducción de San Miguel con lo que se inicia la reconquista de los siete pueblos orientales.

Para el año 1817 Artigas organiza un ejército nombrando al Comandante a Andrés Guaycurari jefe de esta tropa, que inmediatamente puso en sitio a San Borja, la represalia no se hizo esperar y el General Portugués Chagas invadió los siete pueblos argentinos sobre el río Uruguay. Semejante desgracia tuvieron los pueblos ubicados al margen izquierdo del Río Paraná, destruidos por el presidente Gaspar Rodríguez de Francia del Paraguay. Con esto culmina una de las experiencias humanas más notables, que haya conocido el mundo.

Fuente: "Las Misiones"

 

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